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Por: Julián Padilla

El papel lo aguanta todo. Los planes de negocios, los presupuestos, los objetivos de corto, mediano y largo plazo, los planes de acción, hasta los contratos, las leyes y la constitución de la república.

Aquí también cabe pilarin y todos sus sueños, en el mundo de lo ideal. Aunque muchas veces nos quedamos por inacción, en Belen con los pastores, un par de dichos populares.

Tres criterios fundamentales de gestión nos ayudan a establecer una visión, una estrategia y las acciones nos van conduciendo a logro de objetivos que a su vez nos acercan cada vez a ese escenario deseado, el ideal.

Pero la realidad muchas veces nos hace trampas y nos pone barreras que debemos salvar para poder trillar el camino de la conquista.

A veces la trampa de la actividad no nos deja ver más allá de lo que tenemos en frente y perdemos de vista la perspectiva de lo fundamental para poder implementar la estrategia.

En este momento preciso se puede tener una estrategia ideal y en la otra cara de la moneda puedes ver el contra peso de lo posible.

Una serie de limitaciones siempre surgen en el camino que nos hace volvernos creativos, y de esta manera revestirnos de coraje y energía y lograr al menos algunos objetivos.

Vimos como en la China empresas dedicadas comúnmente al ensamblaje de automóviles, dada la crisis sanitaria, se transformaron rápidamente y se dedican a producir mascarillas y guantes.

Otras de dedicadas a la confección de trajes de etiqueta, decidieron confeccionar trajes para protección personal ante la pandemia del coronavirus. Con ideas creativas amortiguan la caída de sus finanzas.

Claro está, estas empresas contaban con recursos para ello. Un gran mercado, una cultura nacionalista sólida y diseminada. A pesar de la limitación que se da con frecuencia, es el que la estrategia ideal no pueda implementarse por caer en un vacío financiero.

La mejor estrategia se queda en papel si no se cuenta con la capacidad financiera o la respuesta de mercado para implementarla. Ya que muchas veces o casi siempre requiere de nuevas inversiones en múltiples áreas de la organización.

Extrapolando estos conceptos y criterios al escenario político y electoral dominicano actual, nos encontramos en una encrucijada entre lo ideal y lo posible.

Lo ideal implica seguir el camino pre establecido para unas elecciones extraordinarias sin tocar la constitución, y la otra implica necesariamente tocarla, para dejar la excepción de lo implicado, de forma tal que pueda realizarse un traspaso de mando en una fecha posterior al 16 de agosto 2020 conservándose la institucionalidad del país.

Primero está el Pueblo y su salud, que dice a voces, que no es posible montar las elecciones presidenciales y congresuales el 17 de mayo, pues apenas comienza en el país la profundidad y magnitud de la crisis primero sanitaria por el coronavirus. Crisis que podría volverse humanitaria y a eso sería imperdonable sumarle una crisis política insoluble.

De ser así, solo nos quedaría el caos, ingobernabilidad y un gran despropósito. Caldo de cultivo hábil para la ganancia de pescadores. Y para hacer su agosto los conspiran siempre contra la salud de la república.

Por otro lado, están las fechas electorales, la ley electoral y la constitución de la república, que dictan el camino legítimo para la solución y prevención de problemas. Este camino legítimo es el Ideal.

Desde el punto de vista electoral, la ley contempla la potestad de la JCE para realizar una nueva proclama y mover la fecha de las elecciones de mayo, declarando unas elecciones extraordinarias.

La ley no expresa si esta nueva fecha debe quedar dentro del de cambio de mando, es decir, antes del 16 de agosto en el año electoral.

Por otro lado, el congreso nacional, por iniciativa propia o por iniciativa del presidente de la república, puede aprobar una ley de convocatoria a elecciones extraordinarias. En ambos casos sin modificar la constitución establecer una nueva fecha para las elecciones. Fecha que podría ser posterior al 16 de agosto del presente año.

Sin embargo, no olvidamos, el 16 agosto 2020, cesan las funciones a las 10 de la mañana de:

las cámaras legislativas actuales y el poder ejecutivo, aunque la Junta Central Electoral lo haría el 21 de noviembre del mismo del 2020.

Estas realidades permiten sin lugar a dudas, la implementación de esta estrategia emergente que proponemos en este documento.

En ambos casos, la iniciativa de la JCE o del Congreso Nacional, tienen en contra: recursos, el tiempo y la salud del pueblo como serias limitaciones. Tiempo para que los partidos hagan campaña, recursos para poder hacer campaña y el abuso que sería montar las elecciones en medio de una creciente y contaminante pandemia letal.

Por lo que puede verse, estos dos caminos lucen ser insostenibles, pues plantean elecciones antes del 16 de agosto con el objeto de preservar el traspaso de mando en esa fecha y aunque estas dos alternativas definen LO IDEAL, la lógica de preservar la Salud del Pueblo Dominicano que no debe ser negociable, indica que son caminos intransitables.

A no ser que se prefiera sumar a esto, muchas más muertes que las que ya se tienen en un porcentaje fruto de las elecciones municipales recientes.

Lo que sí es posible, pero que requiere voluntad política y más que voluntad política, que los partidos políticos demuestren que realmente les interesa el pueblo más que sus ambiciones personales.

Es decir, es la celebración de las elecciones luego del 16 de agosto, aunque esto pueda implicar algunas modificaciones de la constitución de la república y considerar el respeto de la misma

en otros articulados.

Esta sería a nuestro entender una actuación más razonable, más racional, más negociada, menos emocional, y más acertada y por ende la mejor alternativa.

Pero hoy 31 de marzo 2020, estamos entre posible y lo emergente.

Recordemos los criterios: entre lo ideal y lo posible: ahí está lo emergente.

En este campo de la estrategia para poder montar las elecciones presidenciales, nuestra propuesta descarta lo ideal y abraza lo posible y lo emergente.

De ahí nuestra propuesta de elecciones extraordinarias y de reforma constitucional mínima para dar legitimidad e institucionalidad al proceso.

La Propuesta:

El 27 septiembre serían las elecciones presidenciales y congresuales. Y los meses de julio y agosto para la realización de una campaña política mínima. La segunda vuelta sería el 25 de octubre y la toma de posesión sería el 22 de noviembre del 2020.

Esta estrategia implica además considerar, tomar algunas decisiones que modifican la constitución de la república, no solo en el artículo que habla del tercer domingo de febrero y mayo. Agregando dos párrafos que tendrán aplicabilidad solamente en este 2020.

Sino también en el artículo no.129 numerales 3 y 6 de la constitución de la república, que plantea la sucesión presidencial cuando no se tiene al presidente y vicepresidente de la república.

Fungiendo como presidente interino provisional el presidente de la Suprema Corte de Justicia, que en lugar de seguir en este caso el proceso para convocar la asamblea y este recibir ternas, este pueda ser juramentado por la asamblea nacional de manera que pueda durar de forma interina tres meses como presidente de la república, pudiéndose así montar las elecciones de septiembre, octubre y el traspaso de mando el 22 de noviembre.

El artículo 129 luego de los numerales 1 al 6 deberá incluir el presente párrafo:

De forma extraordinaria y para poder acompañar al proceso electoral que no pudo realizarse el 17 de mayo del año 2020, asume la presidencia de la república por tres meses a partir del 16 de agosto del 2020 y no se aplicaran los pasos establecidos en el numeral 6 del citado artículo 129, por lo que no será necesario presentar ternas para por votación escoger al presidente interino. Y de esta forma poder mantener la institucionalidad del país. El congreso nacional que cesa en sus funciones en el día de hoy, no tendrá legislaturas, hasta que se produzca el cambio de mando en fecha 22 de noviembre luego de las elecciones presidenciales y congresuales del presente año. El presidente interino junto al vicepresidente de la suprema corte de justicia, juramentaran las nuevas autoridades ese 22 de noviembre. El gobierno central continuara sus operaciones normales y los ministros de la presidencia continuaran despachando en apoyo al presidente interino juramentado por la asamblea nacional saliente.

Los párrafos a agregar luego del numeral 3 del artículo 209 serían:

Dada la imposibilidad de cumplir con el montaje de las elecciones por causas fuera del control institucional, específicamente las elecciones presidenciales que están pautadas para el 17 de mayo, dichas elecciones presidenciales y congresuales se realizarán el tercer domingo del mes de septiembre del 2020. En caso de necesitarse una segunda vuelta, esta se realizará el domingo correspondiente a la tercera semana del mes de octubre. Y la toma de posesión de las nuevas autoridades de la cámara legislativa y el poder ejecutivo, se llevará a cabo el tercer domingo del mes de noviembre del 2020 es decir el 22 de noviembre del 2020.

Este párrafo de excepción agregado en el presente documento, perderá su efecto inmediatamente después de concluido el traspaso de mando el 22 de noviembre y no podrá ser utilizado en las elecciones generales que deberán realizarse nueva vez en el año 2024.

El segundo párrafo que propongo para ampliar el artículo 209 y luego de incluir lo de las elecciones para septiembre, seria:

Ya que el mandato presidencial del nuevo gobierno y las cámaras legislativas comienzan con unos tres meses de atraso. Y se desea volver a los procesos electorales normales, es decir que se

celebren en las 2024 elecciones presidenciales y congresuales en la tercera semana del mes de mayo, se establece que el mandato presidencial cortaría nueva vez el 16 de agosto del 2024 donde se procederá al traspaso de mando. Y estos tres meses perdidos no serán recuperados por las nuevas autoridades. Por lo que estarán a cargo de la cosa pública desde el 22 de noviembre del 2020 al 16 de agosto del 2024.

Es decir, si el mandato de Danilo Medina y del Congreso termina el 16 de agosto del 2020, y el presidente de la Suprema Corte de Justicia fungiría como presidente interino por un periodo de tres meses y cesara el 22 de noviembre con el cambio de mando.

Esos tres meses que serán necesarios para implementar esta estrategia, quedarían sin efecto

para las elecciones del 2024 que retomarían su ritmo a la tercera semana de febrero y mayo. Teniendo como un nuevo cambio de mando el 16 de agosto del año 2024.

Un punto débil que tendríamos en nuestro proceso de desarrollo democrático, es que

estaríamos sin Congreso Nacional y con un presidente de la república provisional gobernando prácticamente por decreto, a no ser que también se limiten sus funciones expresamente en la modificación al artículo 129 de la constitución vigente.

Usar este mecanismo deja abierta la posibilidad de mover al presidente de la SCJ y designar

otra persona con el consenso de los demás partidos políticos, si acaso se considera que sería algo muy arriesgado para nuestra democracia.

Si llegamos al 16 de agosto sin elecciones y sin estos cambios que sugerimos a la constitución,

no podría utilizarse el esquema de sucesión, ya que no servirían de nada las ternas que se

propongan para sustituir un presidente y vicepresidente que ya terminan su mandato ese mismo día a las 10 am.

No quiero perder la oportunidad para recalcar la otra cosa que debería de inmediato modificarse en la constitución. Y esto por respeto al pueblo dominicano.

Y es la de eliminar cualquier limitación que tenga la constitución al Referendo ya son una contradicción a la constitución misma, ya que, si del pueblo emanan todos los poderes, es de hecho un desacato a ese poder soberano, el decir que el pueblo no puede quitar o poner funcionarios electos.

Muy por el contrario, ahora más que nunca, se necesita incluir en la constitución de la república, la devolución del poder que el pueblo tiene. Y permitir que, a mitad de término,

cualquier funcionario electo pueda ser confirmado o revocado por el pueblo dominicano.

Así como también eliminar para siempre, el fuero presidencial y congresual. Si tenemos legisladores o el mismo ejecutivo en algún momento violan la ley, que tengan la misma suerte de los ciudadanos comunes. Así tendríamos verdaderamente el imperio de la ley.

Aunque sé que algunas tendencias sectarias de nuestra política desearían otros temas, pues

como todo en nuestras leyes, quedan siempre cabos sueltos interpretativos, será para dejar comida a los que tengan mayor capacidad delincuencial en temas jurídicos, sin embargo, creo que estos son los elementos que defienden más seriamente los intereses legítimos del pueblo dominicano.

No podemos irnos a una cumbre de partidos políticos solo con las cúpulas partidarias, sin contar con la cumbre más importante, la cumbre verdadera la cumbre del pueblo dominicano.

Este pueblo defraudado tantas veces por los políticos de turno, pero que son los propietarios legítimos del sistema democrático.

Una democracia que los partidos y las ambiciones de sus dirigentes, se han encargado de

enlodar, por lo que no es a ellos que debería tocarle realizar los curetajes necesarios o re hacer de nuevo las paredes rotas de la nación.

Son los mismos que no le consideraron y lo llevaron al matadero a unas elecciones municipales

en medio de una pandemia tan letal como el coronavirus. Pues era más importante el poder que la salud de la república.

Es al pueblo dominicano a quien le compete decidir lo que más le convenga. Sin embargo, en medio de esta crisis, conviene que el pueblo utilice a sus verdugos y no a la inversa, y que luego de todo el proceso, lo ratifique, aprobando o desaprobando lo que pueda establecerse en un Referendo Aprobatorio.

Los partidos políticos demostraron en estas últimas cuatro décadas que no les importa el pueblo dominicano, y que sus cúpulas han sabido cual rémoras vivir del más pendejo, es decir de los impuestos que paga el pueblo dominicano y del endeudamiento progresivo más las sobrevaluaciones de los funcionarios de turno.

Logrando con toda su práctica política solamente Establecer un gobierno rico y un país pobre. Un gobierno rico, no un Estado rico.

Sin embargo, como mal necesario en estos momentos se deberá confiar, tal vez por última vez, en que los captores y depredadores, para que decidan de forma condicionada en su nombre para: hacer lo correcto y hacerlo correctamente.

En este caso y ojalá sea la excepción, hacer lo correcto no debería ser mantener la lucha bizantina de poder, sin saber si nosotros mismos estaremos vivos mañana con esta pandemia mundial.

Y que, aunque sea solo por eso, se tenga la honorabilidad de pensar en lo que más le conviene al pueblo dominicano, que es recuperar su salud, volver a la normalidad y que todo el sector empresarial: grandes, medianas, pequeñas y micro empresas puedan revitalizarse, para continuar con la lucha y nuestro desarrollo como nación.

Lo que le conviene al pueblo no es que siga la cogioca ni el quítate tu para ponerme yo, ni repartirse de nuevo el pastel entre los mercaderes de nuestra política.

Lo que le conviene al pueblo dominicano es tener en sus manos el salten por el mango y poder ejercer su poder soberano en varias ocasiones y no solo una vez cada cuatro años.

Ya antes de esta pandemia prácticamente el sistema democrático y gracias a las mafias partidarias estuvo a punto de desaparecer.

De hecho, moral y emocionalmente desaparecieron.

Y quedan existiendo como un mal necesario para la sobrevivencia de la república, pues no hay un sistema mejor que el ¨democrático¨.

Pero quedará en manos del nuevo gobierno, revisarlo todo y empezar de cero, para el rediseño de una nueva República Dominicana. Si no es que siguen con mismo criterio de siempre: más de lo mismo, tal vez disfrazado con algunos ejemplos retaliativos y de cacería de brujas.

Teniendo todo esto presente, creo firmemente que la historia nos convoca a una muestra de patriotismo y de civismo.

Que cesen las diatribas políticas y que se pueda establecer el mejor mecanismo que asegure la paz, la concordia y el acuerdo para la reconstrucción de la república.

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