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El Ministerio de Deportes de Rusia cancela “hasta nuevo aviso” todas las competiciones internacionales en curso o previstas en su país, el más grande del mundo. Pero hace una excepción: el Torneo de Candidatos de ajedrez, que empieza este martes en Yekaterimburgo, con ocho participantes (tres rusos, dos chinos, un estadounidense, un holandés y un francés). El ganador retará al campeón, el noruego Magnus Carlsen, a fin de año en la Expo Universal de Dubái (Emiratos Árabes Unidos).

Todas las demás competiciones internacionales de nivel similar se han cancelado o aplazado en el resto del mundo. La que más se aproxima -pero con importancia claramente menor- y sigue en disputa es el preolímpico de boxeo que se celebra en Londres. El anuncio de Rusia coincide con un ascenso del 47% en solo 24 horas de los casos de coronavirus reconocidos oficialmente por el Gobierno de ese país, que eleva la cifra hasta 93.

Apenas unas horas antes de ese comunicado ministerial, el presidente de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE; engloba a 197 países) desde octubre de 2018, el ruso Arkady Dvorkóvich, presentó el Torneo de Candidatos en una conferencia de prensa en Yekaterimburgo junto a autoridades locales y con el célebre excampeón del mundo Anatoli Kárpov (ahora diputado del Parlamento de Rusia) como invitado especial. Dvorkóvich fue primer ministro adjunto en los mandatos de Vladímir Putin y de Dimitri Miedviédiev. Y en 2018 presidió el Comité Organizador del Mundial de Fútbol en Rusia. Ahora, además de la FIDE, preside el Centro de Innovación de Skólkovo, lo más parecido que hay en su país a Silicon Valley.

Tamaño historial y la gran influencia política que conlleva forman una de las dos razones lógicas para explicar por qué Dvorkóvich ha logrado que se haga una excepción con el Torneo de Candidatos. La otra es que se trata de una competición con solo ocho participantes, donde las medidas preventivas son fáciles de gestionar. El sagrado gesto de darse la mano al empezar y acabar cada partida será voluntario. Los espectadores estarán en una sala aparte, dotada con grandes pantallas. Habrá controles de fiebre en la entrada de la sede del torneo. Y máscaras y líquido desinfectante a discreción en las habitaciones del hotel, los coches oficiales y las salas de juego y prensa.

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