Santiago de los Caballeros, República Dominicana. – Una nueva controversia sacude el escenario judicial de Santiago, luego de que el abogado Rusell Aracena fuera señalado por presuntamente obstaculizar el trabajo de los periodistas que dan cobertura al proceso judicial relacionado con la muerte del camionero Deyvis Abreu, ultimado en el Palacio de Justicia de esta ciudad.
Aracena, quien ejerce la defensa legal del acusado de cometer el crimen, queda en el centro de serios cuestionamientos sobre el respeto al ejercicio del periodismo y al derecho de la ciudadanía a recibir información sobre un caso de enorme sensibilidad social.
¡Una cosa es ejercer legítimamente el derecho a la defensa y otra muy distinta es pretender impedir que la prensa cumpla con su responsabilidad de informar!
La gravedad del caso exige transparencia, respeto a los derechos fundamentales y garantías para que los comunicadores puedan desempeñar su labor sin presiones ni interferencias indebidas.
El ejercicio de la abogacía merece respeto, pero también lo merece el periodismo. Ningún profesional del derecho está por encima de las normas que protegen la libertad de prensa, como tampoco el trabajo periodístico puede desconocer las garantías del debido proceso.
Desde esta perspectiva, resulta fundamental que las autoridades judiciales esclarezcan lo ocurrido y garanticen tanto el derecho a la defensa como el libre ejercicio de la comunicación.
¡La justicia no puede convertirse en territorio de intimidación ni el silencio puede imponerse sobre el derecho del pueblo a estar informado!
El caso de Deyvis Abreu merece justicia, transparencia y respuestas. La sociedad dominicana tiene derecho a conocer lo que ocurre en los tribunales, siempre dentro del marco de la ley.




