Santo Domingo. – Una frase atribuida al director general de la Policía Nacional, mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García, ha comenzado a llamar poderosamente la atención en las redes sociales por la firmeza de su contenido y la comparación con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele.
“No soy Bukele, pero si me dejan trabajar, limpio el país”.
El mensaje, difundido mediante una publicación en redes sociales, proyecta una postura de mano firme frente a la delincuencia y coloca sobre el tapete uno de los mayores desafíos que enfrenta la República Dominicana: garantizar que las familias puedan vivir tranquilas, sin miedo a los atracos, los asaltos y la violencia criminal.
La expresión adquiere especial relevancia en momentos en que la ciudadanía reclama resultados concretos, mayor presencia policial y acciones contundentes para enfrentar a quienes desafían la autoridad y mantienen en zozobra a comunidades enteras.
Rodríguez García, quien asumió la dirección de la Policía Nacional en agosto de 2026, ha manifestado públicamente su determinación de impedir que los delincuentes impongan su voluntad sobre la sociedad dominicana.
¡La delincuencia no puede ser más poderosa que el Estado, ni los ciudadanos honrados pueden continuar viviendo prisioneros del miedo mientras los criminales desafían la ley!
Sin embargo, el verdadero desafío no está únicamente en pronunciar palabras enérgicas, sino en traducirlas en resultados: reducir la criminalidad, fortalecer la investigación policial, recuperar la confianza ciudadana y garantizar que cada actuación de las autoridades respete la Constitución y los derechos humanos.
La gran interrogante que surge ante este mensaje es inevitable: ¿cuenta el jefe de la Policía Nacional con todo el respaldo institucional, los recursos y la independencia operativa necesaria para enfrentar con eficacia la delincuencia?
Porque una cosa debe quedar clara: la República Dominicana necesita una Policía fuerte, profesional, respetada y capaz de garantizar el orden público sin apartarse de la legalidad.
¡El pueblo dominicano no quiere vivir con miedo; quiere seguridad, autoridad, justicia y resultados!




