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Santo Domingo.- Ante la sostenida crecida de la desestabilidad de Haití y sus repercusiones directas o indirectas en República Dominicana, revisar y fortificar las políticas y normativas migratorias, mantener un diálogo abierto e impulsar medidas reactivas desde la nación quisqueyana, son parte de las sugerencias de los miembros del Centro de Estudios Económicos y Sociales “Padre José Luis Alemán”, para enfrentar la actual coyuntura en la vecina nación.

Esto fue expuesto por Fernando Ferrán, director del referido centro, y Luis Humberto Vargas, investigador de la unidad de historia de Haití, del mismo ente, durante un conversatorio con un equipo de Listín Diario.

 

Para Ferrán, quien es también el coordinador de la unidad de estudio de Haití, el país fronterizo se encuentra en una situación que definió como “grave y crítica”, en el punto más bajo de la caída”.

Indicó que es necesario buscarle solución, no solo por humanidad, solidaridad y convicciones cristianas, sino también por interés propio.

“Soy yo (refiriéndose a República Dominicana) el que me estoy perjudicando del malestar en el vecino país. Soy yo, no son señores de Groenlandia, de Finlandia, ni del que está en el penthouse, soy yo”, destacó.

 

En ese sentido, enumeró al menos cinco alternativas que podrían adoptarse desde el territorio dominicano para remediar las filtraciones de violencia e irregularidad que salpican desde el otro lado de la isla.

Partiendo del ejemplo didáctico de que República Dominicana y Haití son dos vecinos en apartamentos distintos, pero un al lado del otro, Ferrán explicó que una opción sería el “imperialista”, para “poner un orden dominicano, porque usted no es capaz de poner orden en su casa. Si no resuelve, yo voy a resolver”.

La siguiente alternativa, implica abogar por auxilio ante la comunidad internacional.

El representante del Centro de Estudios Económicos y Sociales Padre José Luis Alemán resaltó que “no es posible que países que distan de ser los de arriba, vamos a llamarlos así, asuman. Eso es responsabilidad de la comunidad que en parte es coresponsable directa de lo que allí está sucediendo”.

 

En tanto, la colaboración repartida sería la tercera; “si hay problemas con un vecino, cada cual hace algo según sus posibilidades”.

La cuarta consiste en lo que definió como “contención”, que implica poner refuerzos a las puertas  y que “no entre nadie a menos que sea como lo establece la ley dominicana”.

Finalmente, enunció la opción “pragmática” como la única alternativa para enfrentar la situación haitiana.

 

“Es considerar todas las otras… qué puedo, qué no puedo. Toma en cuenta experiencias reales, aprende de la realidad”, precisó.

Ayuda internacional

En torno al papel que entiende deberían desarrollar las organizaciones internacionales, Fernando Ferrán sostuvo que no podrían decirles cómo actuar.

“No voy a decir lo que tiene que hacer la comunidad internacional, porque si ellos no lo saben, evidentemente yo no lo sé”, señaló.

 

Destacó además que si no se responde al llamado de auxilio, República Dominicana no se debe quedar esperando, ya que hay acciones que puede tomar, aunque no sea la ideal.

Del mismo modo, apuntó que lo único que no se debe hacer es incitar a la no cooperación porque “no los tenemos allá, los tenemos aquí”.

Dijo que es necesario ponerse de acuerdo en un tema que desata pasiones, “sentarse razonable y objetivamente a buscar solución a esto que tiene implicaciones demográficas, medioambientales, económicas y de seguridad”.

De su lado, Luis Humberto Vargas resaltó la necesidad de fomentar un diálogo que integre los diferentes sectores que integran la sociedad.

 

 

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