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Santo Domingo. – Enterarse de un diagnóstico de cáncer en una etapa avanzada es doloroso desde cualquier punto de vista que se trate de asimilar, pero a la vez, pudiera servir como una única inspiración para ayudar a otros ciudadanos que padecen la enfermedad.

 

Así fue el caso de la dominicana Fary De León, quien luego de ser diagnosticada con un cáncer terminal prometió a Dios ayudar y asistir a los pacientes aquejados con la enfermedad si ella sobrevivía y se curaba.

En el 2010 al descubrirle un cáncer de mama sus médicos pronosticaron que solo le quedaba de tres meses a un año de vida, debido al avance que tenía la catastrófica enfermedad.

 

Con una voz triste y a la vez esperanzadora De León, contó a LISTIN DIARIO que reside en Estados Unidos hace más de 40 años y allí fue donde le descubrieron un cáncer mortal que le ha servido para ser un haz de luz ante la oscuridad de otros pacientes a través de la creación de una Casa de Acogida.

Tratando de recordar de cómo tuvo fuerzas para sobrevivir a la enfermedad afirmó que la principal motivación que tuvo para realizar el proyecto fue luego el poco tiempo de vida que les notificaron sus especialistas.

 

“Esa fue la promesa que yo le hice a Dios: si yo me sanaba yo iba a vivir para esto y para esto vivo”, dijo refiriéndose ayudar a los pacientes más vulnerables de cáncer en el territorio nacional brindándole estadía en la “Casa de Acogida Faces” en Santo Domingo, en el sector Cacique 4 y otra recientemente habilitada en Santiago.

Hasta el momento la casa ubicada en capital tiene capacidad para 15 pacientes que padezcan de cáncer y tengan que acudir diariamente al médico para darse quimioterapia, radiación o tienen que operarse.

 

“Esos pacientes que están débil y no pueden retornar a su pueblo, es decir, provincias lejanas nosotros los acogemos hasta que terminen su tratamiento o se recuperen. Brindamos un hogar fuera del hogar del paciente”, dijo.

Explicó que el único requisito para poder instalarse en la Casa de Acogida Faces es ser paciente (hombre o mujer) de cáncer referido por el centro oncológico que lo atiende y que tenga dificultad de trasladarse al hospital. El paciente es recibido con un acompañante que se debe de hacer cargo de la persona recluida.

 

“Le ofrecemos hospedaje digno, una alimentación balanceada sin grasas ni productos artificiales, apoyo emocional y espiritual, pelucas, vendas y bufandas. Nosotros somos un soporte durante su tratamiento”, resaltó con gran satisfacción.

Fary decidió acudir a este medio para dar a conocer más la labor que realiza su equipo debido a que se sintió afligida luego de que el director del Instituto Nacional del Cáncer, José Ramírez, expresa que el país debe de crear casas de acogida o de cuidados paliativos para pacientes con cáncer, a pesar de que esta ya existe desde el año pasado.

 

De acuerdo a un reportaje publicado por LISTIN DIARIO el Instituto Nacional del Cáncer Rosa Emilia Sánchez Pérez de Tavares tiene que suspender cada semana entre 15 y 20 cirugías porque no tienen capacidad suficiente para ingresar pacientes tras el postoperatorio.

“Decidimos tocar puertas para que sepan que existimos y que lo que necesitamos son más recursos y apoyo para seguir multiplicando los servicios que brindamos. Somos una guía en la República Dominicana. Sí existimos, pero no recibimos subsidio del Estado ni de ninguna empresa privada, hasta ahora”, precisó su fundadora con evidente orgullo de la labor que realiza.

 

Con la firme aspiración de continuar contribuyendo y auxiliando a los ciudadanos más vulnerables que padecen de cáncer, Fary hizo un llamado al Estado Dominicano para que colabore con la causa.

Actualmente las casas de acogidas son costeadas con recursos propios producto de una pensión que recibe del gobierno de Estados Unidos.

 

“Entendemos que la necesidad es mucha, es grande y hay ocasiones en que hemos tenidos que rechazar pacientes porque estamos a toda capacidad. Da pena que una persona tenga que regresar, por ejemplo, a Barahona o Samaná, porque no tiene donde quedarse y nosotros no poder recibirles porque no hay espacio”, dijo decepcionada.

También resaltó que tienen otra casa de acogida en Santiago para asistir a pacientes de la región de Cibao. Esta tiene una capacidad de más de 15 camas en unas siete habitaciones habilitadas.

Hay diferentes áreas comunes con juegos de mesas para que los pacientes se distraigan y disipen sus pensamientos de la angustiante situación por la que están pasando.

“Esto lo hemos hecho con amor y ese amor se refleja en toda la casa”, comentó con inspiración.

Asistir de corazón a tantos dominicanos de diferentes partes del país ha marcado significativamente la experiencia de las fundadoras.

 

Ángela Luna, directora de la Casa de Acogida, contó que una de las vivencias que más la ha marcado fue la de una mujer de poca edad que llegó a la casa de acogida deteriorada por la enfermedad y poco a poco fue mejorando hasta que fue enviada a su hogar y tiempo después se enteraron que falleció.

“Cuando terminó su tratamiento se fue y nos enteramos que murió, para nosotros eso fue muy doloroso porque ella salió de la casa contenta y recuperada”, dijo entristecida al recordar el momento.

A su vez, De León, recordó que algunos de los momentos que la han llenado de nostalgia es cuando los pacientes terminan su tratamiento y no quieren irse del lugar porque dicen que nunca se habían sentido con tanta paz en periodos tan dificultosos.

Fary de León, fundadora de las Casas de Acogida y de la Fundación Faces Dominicana que opera desde el 2011, destacó que anualmente en New York, la fundación organiza la “Caminata Latina Contra el Cáncer”, con el respaldo de instituciones de salud, hospitales, universidades y marcas reconocidas de Estados Unidos.

Para recaudar fondos también realizan karaokes, obras de teatros y otras actividades particulares de entretenimiento o interés social.

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