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Santo Domingo. –Al procurador Jean Alain Rodríguez, Le fue enviada una carta “anónima”, y la cual fue entregada en el Ministerio Público, como una muestra de la emisión y el placer que da el saber que pronto saldrá de la Procuraduría General de la República.

“Por fin te vas Jean Alain, ya se siente la alegría en los pasillos y regresa la esperanza a los fiscales oprimidos”, inicia la misiva enviada al procurador.

“Contigo se va el terror, se va la dictadura y la megalomanía, te lleva tu narcisismo y tu enorme ego, regresa la autonomía que cambiaste por tiranía. Ya se siente la risa colarse entre los pasillos, de fiscales oprimidos y personal desvalido, de gente buena y trabajadora que se levanta cada mañana a arañar para la justicia, que tenías secuestradas”, sigue la carta.

A continuación, la carta íntegra:

Por fin te vas Jean Alain, ya se siente la alegría en los pasillos y regresa la esperanza a los fiscales oprimidos.

Contigo se va el terror, se va la dictadura y la megalomanía, entre tus cosas, te llevas tú y tu enorme ego, regresa la autonomía que cambiaste por tiranía. Ya se siente la risa colarse entre los pasillos, de fiscales oprimidos y personal desvalido, de gente buena y trabajadora que se levanta cada mañana a arañar por la justicia, que tenías secuestrada.

Todo tiene su final, se acabó la dictadura que al llegar disfrazaste con una noble armadura. Llegaste con una máscara que en pocos meses cayó, destruyendo la carrera que a ti nada te costó.

Ya te vas Jean Alain, contigo se va tu sequito, aquellos que a los fiscales afectaron con el descredito. Que difícil fue tragarnos tu selecto personal, tus secuaces y espías que nos robaron la paz. Que duro para nosotros que donde manda un fiscal un administrativo demuestre que puede más.

Regresa la intendencia, la autonomía funcional, regresa lo más preciado, que es nuestra objetividad. Ya no bajarán órdenes ni líneas directas más, por fin nuestras decisiones de nosotros dependerán. Ya no te robaras el mérito del fiscal, haciendo publicidad para tu ego elevar, diciendo que por instrucciones tuyas se logró un buen resultado, cuando todo el mundo sabe que de tus entrañas no sale, ni abogado ni el fiscal.

Y ni hablar del maltrato a todo el personal, que nuestros ojos te vieron ultrajar y maltratar a los tristes secretarios y abogados por igual, que, en las redes o un portal, un triste yo confío, obligabas a colgar, o de la famosa marcha en la que pasaste lista, pero no en todas las causas un fiscal bueno se alista. En la marcha fue hasta el gato, pero no se llame a engaño que de secretarios y abogados eso estaba plagado, vistiendo togas azules, como si fiscales fueran, movidos por el terror de que le dieran pa afuera.

Tu verdadera ambición todo el mundo la conoce, el proyecto de las cárceles ¡sabrá Dios en el que escondes!, mientras los fiscales exponen, su vida y su pellejo, tú te alzas con la gloria de un trabajo tesonero. Los salarios de miseria, la sociedad desconoce, que amanecemos allanando, luego a casa sin soporte.

Bajamos de madrugada de aquellas audiencias grandes, en las que tu ni por asomo te acercas a preguntar, en cuales condiciones se va el triste fiscal, pero no te quedes con la duda, te lo dejamos saber, que medio Ministerio Público coge un carrito o se va a pie, mientras tus amigos del CIRD tienen lujosos vehículos, los fiscales del país no tienen ni pa un triciclo.

Ya te vas Jean Alain, y nos dejas el descredito, que tú mismo construiste cuando formaste tu imperio, pero de esta triste historia no todo está perdido, dejaste a unos fiscales más férreos y aguerridos. El implacable se va, y regresa nuestra fe, la que un día por tu culpa, de las manos se nos fue.

Hartos de callar, hartos de aguantar, ya veremos tiempos nuevos y nuevos aires vendrán, todos los Fiscales gritan, ¡por fin te vas Jean Alain!

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