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Santo Domingo. – Luego de un dilatado ejercicio opositor de 16 años, el PRM, mutación del PRD, logró llegar al poder.

Sus anhelos estuvieron cimentados no en un cambio estructural del sistema sino en tomar el botín de guerra, que es el Estado.

La mayoría de los dirigentes, medios y bajos, además de los simpatizantes y anti – PLD apostaron a ganar, pero para ser premiados con un puesto público. Recordemos que en República Dominicana el Estado es el mayor comprador, el mayor empleador y el mayor pagador.

Lo que se estila en el ambiente político es que el PRM ganó las elecciones pero está fuera del poder.

El Presidente desde antes de tomar posesión comenzó a designar gente, que a decir verdad, no movió un dedo para que él llegara a la silla presidencial.

Gente que los mismos perremeistas conocieron cuando fueron designados, pues nadie sabía de ellos en el ámbito político.

Al mismo tiempo las dos principales figuras en términos institucionales de ese partido han abandonado a sus correligionarios, nos referimos a José Ignacio Paliza y Carolina Mejía, Presidente y Secretaria General del PRM, respectivamente.

Ambos al ocupar posiciones de Estado, uno como Funcionario de Palacio y otra como Alcaldesa del Distrito Nacional, no tienen tiempo de escuchar su partido y establecer firmemente el vínculo PRM – Gobierno.

Como el gobierno se ha caracterizado por ser más tecnócrata que político, los principales miembros del cuerpo gubernamental no conocen las bases del PRM y por ende no tienen compromisos con los perremeístas.

Como no existe una agenda partidaria, las agendas que hay son personales, permitiendo así que lo de mayor preponderancia sea el vínculo de amistad que haya con ese funcionario, no importando el litoral político de donde se venga.

El problema transita sobre un camino peligroso, ya que alguien debería decirle al presidente que los empresarios, con los que él gobierna, no son de nadie sino de ellos mismos y de sus intereses.

Para permanecer en el poder se requiere de una plataforma política, cosa que solo tienen los partidos y no la sociedad civil que hoy se alza con el santo y

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