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Santo Domingo. – “Que sea la voluntad de Dios”, se repetía constantemente Marileidy Paulino mientras corría en los Juegos Olímpicos por una medalla para su madre y para la República Dominicana.

“Me sentía bien lo único que decía en mi mente que sea la voluntad de Dios, pase lo que pase siempre estaré agradecida de Dios”, expresó la joven atleta en una entrevista realizada por Manuel Luna, director ejecutivo de Creando Sueños Olímpicos (Creso).

Marileidy manifestó que se siente “sumamente orgullosa” porque pudo obtener una medalla de plata en las olimpiadas a pesar de que sólo lleva un año corriendo 400 metros. En cada competencia para clasificar a la final se enfrentó a numerosas veteranas en esta categoría.

Un detalle que nadie pudo obviar fueron sus zapatillas de correr, una de ellas con la frase “Dios es mi esperanza, amén” escrita con marcador azul.

Esa es mi frase favorita que yo siempre digo, que Dios es mi esperanza. En todas las carreras que yo hice él (Dios) corrió conmigo”, explicó el mensaje.

La joven entusiasta, quien planea trabajar “más fuerte” en los próximos años, le dedicó su hazaña a Dios, a su familia y al pueblo dominicano “que se mantuvo de rodillas orando para que pasara este momento”.

Marileidy no sólo representa a los dominicanos, logrando un hecho sin precedentes para el país con dos medallas de plata en los mismos juegos, sino que simboliza la lucha femenina en el mundo del deporte.

“Me siento muy orgullosa de representar dignamente a la mujer, no sólo yo sino que también van a llegar muchas que van a hacer cosas mejores que yo”, dijo con una sonrisa.

Ahora, regresará a su país con la promesa de recibir el incentivo prometido por el Gobierno dominicano, de ocho millones por cada medalla de Plata. Así como un monto extra por haber participado en la medalla ganada en relevo.

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