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Santo Domingo. – La remoción parcial del gabinete haitiano por el primer ministro Ariel Henry, con la notable salida del ex ministro de Relaciones Exterior, Claude Joseph, libera al régimen de una piedra en su zapato y abre el paso para unas mejores relaciones con República Dominicana.

Joseph se había convertido en un contradictor del presidente Abinader quien tuvo que regañarlo una que otra vez. Tampoco el joven político comprendió la actitud mesurada del primer ministro Henry quien envió al embajador Daniel Suplice a RD para suavizar las relaciones.

Henry removió 8 de 18 miembros del Gabinete, pero al parecer su intención principal era sacar a Joseph, que estaba marcando su espacio en un plan sedicioso y siniestro contra el primer ministro. Lo que se dice en Haití es que el ex canciller estaba asociado con gangas.

Joseph había sido bien tratado por la Cancillería dominicana que al parecer pasó por alto su actitud levantisca con la bandera dominicana incendiada delante de una multitud. Ese detalle extraño en alguien que aspiraba a un puesto en el gobierno, lo recogió la televisión.

Los varios pasos que dio Joseph desde el elevado puesto que ejerció no dejaron dudas de que buscaba animar el conflicto entre los dos países, para sacar ventajas personales y políticas mediante la promoción de un vacío de poder que complicara la situación.

El presidente Abinader quizás tenga la oportunidad de entenderse mejor con Henry, si tomara las señas de las ventajas para los dos países; el nuevo canciller es Jean Victor Géneus, quien fuera ministro para la diáspora haitiana y embajador en Las Bahamas y otros países.

Con los asuntos bajo control en el país, la economía con buenos pronósticos y los políticos adversarios tranquilos al menos hasta el año que viene, Abinader terminará el 2021 sin dolores de cabeza mayores y la frontera en paz para que el comercio bilateral fluya.

Joseph instigaba
El ex canciller Joseph instigaba hacia el desacuerdo en las relaciones domínico-haitianas cuando trató de corregir al presidente Abinader, quien se quejó del peligro que representaban las pandillas haitianas. Para Joseph aquí había el mismo problema.

En su tratar afán de apretar el pescuezo del primer ministro Henry, el destituido canciller le escribió una carta pública a su superior reclamando la continuación de la obra de desvío mediante una represa en el río fronterizo Masacre, algo que estaba paralizado.

El ex canciller recordó que la obra estaba en manos de una empresa de Cuba, la DINVAI, que había suspendido dichos trabajos por las quejas expresas de la Cancillería dominicana y otros sectores dominicanos que la veían como improcedente y violatoria.

“El estado haitiano no tiene por qué suspender o detener un proyecto que acometa bajo mandato de un gobierno extranjero”, precisó el ex ministro de exteriores, lo que habría rebozado el vaso de las acrimonias contra al primer ministro.

Al día siguiente de esa ríspida declaración, Henry removió 8 de los 18 miembros del  Gabinete, notablemente Joseph, quien fue dejado sin puesto. El destino del joven político ha quedado en manos de la intrincada política de Haití dependiendo de decisiones del exterior.

Joseph fue despedido tras su destitución el pasado lunes con saludos de sus partidarios que al parecer eran también contrarios al primer ministro Henry. Los acontecimientos ocurrieron al término de la tregua de una semana decretada por las pandillas para liberar el abastecimiento de combustible.

Abinader y Biden
El presidente Abinader ha sido invitado por su colega de los Estados Unidos, Joe Biden a conversar en una Cumbre Virtual para la Democracia los días 9 al 10 de diciembre, a discutir medidas que fortalezcan la democracia y protejan a los países contra el autoritarismo. En su carta por medio de la Cancillería el gobernante de los Estados Unidos le indica a su colega que a la conversación virtual invitará también a jefes de Gobierno y a líderes gubernamentales y voces de las comunidades empresariales a que se unan a su iniciativa en la adopción de medidas para fortalecer la democracia y defenderse del autoritarismo.

Es muy difícil que en ese diálogo Abinader no ponga en el tablero el problema de Haití, que ha sido de particular mortificación por las bandas armadas y el asedio al gobierno local. Biden se ha desprendido un tanto de la situación de Haití aunque 14 de sus ciudadanos y un canadiense son rehenes de las bandas. La semana pasada 2 de los 17 rehenes originales fueron puestos en libertad.

Los Estados Unidos no quieren involucrarse en la situación de Haití y así lo ha hecho saber el Departamento de Estado. En el almuerzo de Acción de Gracias de la Cámara Americana de Comercio de la RD, el encargado de negocios a.i., de la embajada norteamericana, Robert Thomas dijo que “Haití debe buscar su solución”.

La decisi´´on norteamericana podría tener sentido si se ha sopesado el parecer de los amigos de Haití como Francia y Canadá. Los países de CARICOM que aprecian mucho a Haití por sus relaciones originarias antes de la lucha contra la esclavitud, normalmente prefieren un trato diplomático de ayuda al país caribeño.

A Abinader podría irle bien conversar con Biden sobre la necesidad de mejorar el equipamiento de las fuerzas armadas de tierra de la RD a fin de poder encarar cualquier amago de  amenaza de elementos bien armados que se levanten contra el gobierno haitiano y amenacen la frontera de los dos países por donde se mueve el mayor comercio bilateral.

 

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