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Moca. – Fue llevado a su tierra natal los restos del reconocido hijo mocano, Adriano Miguel Tejada, despedido este viernes en medio de varios actos en honor a su memoria, entre familiares, amigos, poemas y anécdotas.

Su cuerpo fue sepultado en el Cementerio Municipal de Moca, donde se realizó el último de los homenajes

Allí el comisionado de la junta directiva de la Academia Dominicana de la Historia ofreció su último adiós al miembro de número, exvicepresidente y exsecretario de ese colectivo, Adriano Miguel Tejada, “encomienda que asumo con emoción, pues a quien reintegramos a la tierra que le vio nacer fue mi profesor en la carrera de derecho en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y el académico que pronunció el discurso de recepción en ocasión de mi ingreso a esa corporación como miembro de número en 2012; el entonces último numerario en ingresar recibía a su miembro de número más joven”.

En sus palabras, Espinal subrayó sobre el potencial de su maestro, para hurgar entre los aspectos que definieron la historia dominicana, los que registró en once obras literarias.

“Acogió entre 1974 y 1983 ensayos de su autoría que evidenciaron su interés en el siglo XIX dominicano; en ellos abordó el folklore como mecanismo de control político en Heureaux y Trujillo; los sacerdotes de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Moca; la política exterior norteamericana en el Caribe a propósito de intervenciones en República Dominicana; los partidos rojo, azul y verde; la historia y origen de los nombres de las provincias dominicanas y el 27 de febrero de 1844 y su contexto internacional”.

“Mientras fue director del periódico La Información, de Santiago y en ocasión del 150 aniversario de la Independencia nacional, dio a la luz una singular serie de noticias sobre ese proceso acaecidas entre 1842 y 1844, hechas coincidir con los días que corrían, como si se tratase de un periódico de aquella época. Su compilación resultó en el Diario de la Independencia, publicado en 1994 como parte de los volúmenes de la colección gubernamental del sesquicentenario de la Independencia, una aportación muy valiosa para la divulgación de la historia, al punto de que fue reeditada en tres ocasiones”, relató el también historiador.

Tras su velatorio en la Funeraria Sagrado Corazón de Jesús donde familiares, personalidades de la vida política, cultural, social e intelectual, amigos, compañeros de profesión, le despedían, con un acentuado pesar por la partida de un “dominicano de excepción”, el cortejo fúnebre, con un adiós sonoro de la Banda Municipal de Música de Moca, dirigida por el maestro Porfirio Méndez, y abriendo camino, al solemne despido, la sirena del Cuerpo de Bomberos, partió hacia la iglesia Nuestra Señora del Rosario, a la misa de cuerpo presente oficiada por monseñor Freddy de Jesús Bretón, obispo de la Arquidiócesis de Santiago, y los sacerdotes, presbítero doctor Alfredo de la Cruz Baldera, Gregorio García y Nelson Rodríguez.

Ya en la ceremonia religiosa, monseñor Freddy de Jesús Bretón, resaltó las cualidades de un profesional que hizo valioso cada año de su vida al desempeñarse con excelencia en cada profesión en que se formó.

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