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EE.UU.- Varios hitos marcan la victoria demócrata en las elecciones presidenciales en las que Joe Biden se impuso a Donald Trump: la mayor cantidad de votos obtenidos por un candidato a la presidencia en la historia de EEUU, la cuarta vez que un presidente en ejercicio pierde el cargo al final de su primer mandato y, más notable, la primera vez que una mujer llega a la Casa Blanca como compañera de fórmula presidencial.

La senadora Kamala Harris se convirtió no solo en la primera mujer en ganar el cargo de vicepresidenta, sino que además es de una minoría étnica.

Desde que anunció su apoyo a Biden como candidato presidencial demócrata en marzo de 2020, su nombre comenzó a sonar como posible aspirante a la vicepresidencia.

La presencia de Harris en la Casa Blanca cobra gran importancia. Si Biden -actualmente de 77 años- decidiera no buscar la reelección en 2024, la californiana tendrá entonces 59 años y quedaría no solo como la candidata natural a la presidencia sino también en el liderazgo del Partido Demócrata.

Sus raíces inmigrantes y su conexión con la comunidad afroestadounidense le otorgan dos atractivos difíciles de encontrar en la clase política. Su padre jamaiquino fue profesor en la Universidad Stanford y su madre fue una investigadora de cáncer, hija de un diplomático indio.

“No hay vacuna para el racismo. Tenemos que luchar por George Floyd, por Breonna Taylor y por muchos más”, dijo Harris al aceptar la nominación a vicepresidenta por el Partido Demócrata durante la Convención Nacional.

A raíz de la muerte del afroestadounidense George Floyd a manos de un policía blanco en Minneapolis, Harris se convirtió en una de las principales promotoras de una reforma policial que acabe con el abuso institucional contra negros y otras minorías.

Senadora por California

Harris nació en Oakland, California, estudió política y economía en la Universidad Howard y luego derecho en Hastings College. Actualmente integra los comités de Espionaje y Judicial del Senado.

La senadora de 55 años ha resaltado su origen inmigrante y su sangre negra desde que asumió la fiscalía de distrito de San Francisco entre 2004 y 2010. Al año siguiente se convirtió en la primera afroestadounidense en ejercer como procuradora general de California.

Tras ser alentada por la entonces senadora Bárbara Boxer a postularse por el puesto que dejaría vacante al retirarse, Harris ganó fácilmente esa contienda y asumió el escaño por California en 2017.

Al año siguiente, Harris resaltó por las preguntas incisivas que le formuló a Brett Kavanaugh durante su audiencia de confirmación para el puesto de magistrado a la Corte Suprema al que lo había postulado Trump.

“Ha estado hablando por casi ocho horas, quizás más, con este comité de todo lo que sabe. ¿Cómo no se acuerda si tuvo una conversación sobre Robert Mueller o su investigación con alguien en esa firma legal?”, preguntó Harris a Kavanaugh durante la audiencia sobre las posibles comunicaciones de la Casa Blanca con Kavanaugh sobre una investigación de las supuestas conexiones de la campaña republicana de 2016 con operadores de inteligencia rusos.

 

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