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Santo Domingo. – arios laboratorios en el mundo con experiencia en las primeras inoculaciones y otros más que todavía no desarrollaron un producto aprobado, ya diseñan y prueban las nuevas armas para derrotar la pandemia.

Una verdadera revolución tecnológica dispuesta al servicio de la medicina estamos viviendo desde hace más de un año, cuando irrumpió en el mundo la pandemia por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 que generó la enfermedad COVID-19, la cual ya infectó a más de 173 millones de personas y provocó el fallecimiento de 3,7 millones de almas.

Si bien se desarrollaron todo tipo de mecanismos de ayuda sanitaria, tratamientos y drogas contra la nueva enfermedad, la herramienta que más elogios despertó y la única que puede terminar con esta pesadilla son las vacunas.

A casi un año y medio del surgimiento del virus en China, el mundo ya dispone de varias inoculaciones eficaces y seguras para combatir al patógeno y evitar que las personas sufran la enfermedad que genera en una forma grave.

Si bien las vacunas son muy buenas, varios laboratorios, universidades y compañías farmacéuticas en todo el mundo van por más y mejores soluciones a la ya existentes, pensando en desarrollar dosis que abarquen a las nuevas cepas de este coronavirus (polivalentes) y también a los otros dos mortales, como el SARS y el MERS. Vacunas que además sean más fáciles de producir, más baratas y también más simples de administrar con solo una dosis, almacenar y hasta de aplicar, pensando en inoculaciones inhalantes, o con un parche. Y por supuesto, que todas ellas sean eficaces y generen menos efectos secundarios.

“COVID-19 no será una pandemia para siempre, pero es probable que el virus que la causa sea ilimitado, como la gripe. ¿Tendremos que poner una vacuna mientras exista este virus en el mundo? Creo que la respuesta a esa pregunta es sí”, dijo en una reciente conferencia el doctor Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas, profesor de pediatría en el Hospital de Niños de Filadelfia y co-creador de una de las vacunas más importantes que se dan actualmente como la del rotavirus. “Existe una larga historia en las vacunas de segunda generación que son muchas veces mejores que las vacunas de primera generación. Así son las cosas”, afirmó Scott Roberts, director científico de Altimmune, una empresa de biotecnología con sede en Gaithersburg, Maryland, que está desarrollando el sistema para que la vacuna sea administrada por inhalación.

 

Ninguna de estas vacunas COVID-19 de segunda generación estará lista, al menos hasta 2022. Potencialmente, cada una de las casi 8 mil millones de personas en la Tierra necesitará una o dos dosis iniciales y posiblemente refuerzos, por lo que hay suficiente espacio para diferentes enfoques, dicen los expertos. “Profundidad y amplitud” es lo que el vacunólogo, farmacéutico y líder de salud pública John Grabenstein dijo que quería de una vacuna contra COVID-19 de segunda generación, ya que espera la ansiada protección contra diversas variantes y enfermedades respiratorias e idealmente una década o más entre tomas, como ocurre con la vacuna de la fiebre amarilla.

La Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos (FDA) ya les pidió a las compañías farmacéuticas que adapten su tecnología para desarrollar vacunas que enfrenten las nuevas y las futuras variantes del SARS-CoV-2. Para ello, por ejemplo, los laboratorios Moderna y Pfizer que tienen en el mercado vacunas seguras y eficaces aprobadas y administradas a millones de personas, ya están desarrollando nuevas inoculaciones llamadas de segunda generación.oVarios laboratorios en el mundo con experiencia en las primeras inoculaciones y otros más que todavía no desarrollaron un producto aprobado, ya diseñan y prueban las nuevas armas para derrotar la pandemia.

Una verdadera revolución tecnológica dispuesta al servicio de la medicina estamos viviendo desde hace más de un año, cuando irrumpió en el mundo la pandemia por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 que generó la enfermedad COVID-19, la cual ya infectó a más de 173 millones de personas y provocó el fallecimiento de 3,7 millones de almas.

Si bien se desarrollaron todo tipo de mecanismos de ayuda sanitaria, tratamientos y drogas contra la nueva enfermedad, la herramienta que más elogios despertó y la única que puede terminar con esta pesadilla son las vacunas.

A casi un año y medio del surgimiento del virus en China, el mundo ya dispone de varias inoculaciones eficaces y seguras para combatir al patógeno y evitar que las personas sufran la enfermedad que genera en una forma grave.

Si bien las vacunas son muy buenas, varios laboratorios, universidades y compañías farmacéuticas en todo el mundo van por más y mejores soluciones a la ya existentes, pensando en desarrollar dosis que abarquen a las nuevas cepas de este coronavirus (polivalentes) y también a los otros dos mortales, como el SARS y el MERS. Vacunas que además sean más fáciles de producir, más baratas y también más simples de administrar con solo una dosis, almacenar y hasta de aplicar, pensando en inoculaciones inhalantes, o con un parche. Y por supuesto, que todas ellas sean eficaces y generen menos efectos secundarios.

“COVID-19 no será una pandemia para siempre, pero es probable que el virus que la causa sea ilimitado, como la gripe. ¿Tendremos que poner una vacuna mientras exista este virus en el mundo? Creo que la respuesta a esa pregunta es sí”, dijo en una reciente conferencia el doctor Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas, profesor de pediatría en el Hospital de Niños de Filadelfia y co-creador de una de las vacunas más importantes que se dan actualmente como la del rotavirus. “Existe una larga historia en las vacunas de segunda generación que son muchas veces mejores que las vacunas de primera generación. Así son las cosas”, afirmó Scott Roberts, director científico de Altimmune, una empresa de biotecnología con sede en Gaithersburg, Maryland, que está desarrollando el sistema para que la vacuna sea administrada por inhalación.

Ninguna de estas vacunas COVID-19 de segunda generación estará lista, al menos hasta 2022. Potencialmente, cada una de las casi 8 mil millones de personas en la Tierra necesitará una o dos dosis iniciales y posiblemente refuerzos, por lo que hay suficiente espacio para diferentes enfoques, dicen los expertos. “Profundidad y amplitud” es lo que el vacunólogo, farmacéutico y líder de salud pública John Grabenstein dijo que quería de una vacuna contra COVID-19 de segunda generación, ya que espera la ansiada protección contra diversas variantes y enfermedades respiratorias e idealmente una década o más entre tomas, como ocurre con la vacuna de la fiebre amarilla.

La Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos (FDA) ya les pidió a las compañías farmacéuticas que adapten su tecnología para desarrollar vacunas que enfrenten las nuevas y las futuras variantes del SARS-CoV-2. Para ello, por ejemplo, los laboratorios Moderna y Pfizer que tienen en el mercado vacunas seguras y eficaces aprobadas y administradas a millones de personas, ya están desarrollando nuevas inoculaciones llamadas de segunda generación.

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