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Por: Luis Encarnación Pimentel

Contrario al “chapeo bajito” que algunos esperaban en el servicio diplomático del pais, el accionar prudente del canciller Roberto Álvarez y oportunas rectificaciones   y ratificaciones dispuestas por el presidente Luis Abinader, han ido aplacando muchos “ruidos” y un evidente nerviosismo que embargaba a muchos servidores calificados del área  que vieron en la oferta política de cambio del PRM  una oportunidad para que las cosas se comenzaran a hacer bien y a medirse con un rasero de justicia y de equidad en beneficio de todos. En verdad, en el servicio exterior hay muchas, muchas cosas, que no son como las han venido proyectando y generalizando en el tiempo, sino diametralmente opuestas.

Aunque por la excepciones  algunas de ellas vergonzosas y reprochables, en distintos gobiernos se ha metido en el saco de las “botellas”, las “caritas” y en el de los nombrados con asiento en sus casas y que no han sacado un pie del país, a gente preparada, que realiza una labor productiva y que, por demás, muchas veces la mísera retribución que recibe no se corresponde con desempeño eficiente y una experiencia de años.

Salvo casos de privilegios políticos irritantes, algunos de ellos que han trascendido y otros “camuflajeados” en su momento, lo dicho por el congresista dominicano por el Distrito 10 de Nueva York, Adriano Espaillat, de que los sueldos de los diplomáticos  de la Republica Dominicana “son muy elevados”, hay que cogerlo con pinza, pues mucho de ese personal, olvido para la mejoría de sus ingresos y de su categoría, según la preparación , entrega y desempeño, no recibe salarios “extravagantes”, sino pagos que dan pena y vergüenza.

Sí, así como les pasaba a muchos estudiantes becados en el exterior, que el dinero les llegaba con meses de retraso, a riesgo de que las universidades los echaran, y muchas veces sin nada para alimentarse o pagar el transporte. En eso de retraso en Cancillería, desde la pasada gestión de Miguel Vargas, las cosas han mejorado mucho.

En otros tiempos había retrasos hasta de cinco y seis meses, y en ocasiones, para “agilizar”, terminaban” mordiendo” a los desesperados servidores en el exterior con descuentos de 5, 6 y hasta 8 mil dólares, cuando ya tenía unos 30 mil abajo. ¿Sueldos extravagantes” dice Adriano? Cuando si no fuera por los gastos de representación que, válidamente le adicionan, un representante que reciba un salario de mil 250 o mil 500 dólares, por ejemplo, y pague mil cien de casa, gas, luz, celular, gasolina o cien dólares al mes por un tique de guagua, más vestimenta adecuada ¿con qué come?.

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