Más de 600 reclusos, incluidos hombres y mujeres, recibieron este miércoles al papa León XIV durante su visita a la prisión de Bata, en Guinea Ecuatorial, en una jornada marcada por la emoción, la fe y mensajes de esperanza.
Los internos dieron la bienvenida al pontífice con cánticos al unísono, en los que expresaban su fe y confianza: “Somos creyentes, y sabemos ver. Nunca seremos olvidados, conforme a la ley y a la voluntad de Dios”.
Vestidos con uniformes carcelarios, los reclusos se congregaron en el patio del centro penitenciario, donde aguardaron la llegada del papa en un ambiente cargado de expectativa. La escena estuvo acompañada por banderas del Vaticano y manifestaciones de alegría por la visita.
El encuentro forma parte de la agenda pastoral de León XIV, quien ha centrado su pontificado en llevar un mensaje de esperanza, dignidad y reinserción a sectores vulnerables, incluyendo la población penitenciaria.
Durante la actividad, se destacó el valor de la fe como herramienta de transformación personal, en un contexto donde los privados de libertad buscan oportunidades para rehacer sus vidas.
La visita del papa a la cárcel de Bata se convierte así en un gesto simbólico de cercanía con los reclusos, reforzando su mensaje de que nadie está excluido del amor de Dios.




