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Santo Domingo. –El administrador provisional de la Lotería Nacional Teófilo “Quico” Tabar quien relevó al exadministrador de la institución, Luis Maisichell Dicent. Negocia su persistencia en el puesto “a que sean destrozados los lazos estipulados con la Federación Nacional de Bancas (Fenabanca), y que no se transmitan los sorteos de esa entidad” así lo dejó bien claro él mismo Tabar.

El funcionario expresó además que un amigo le solicitó que aceptara el cargo para que atendiera “una situación especial”, y que accedió de forma provisional, hasta resolver la situación.

“Consulte al consultor jurídico si eso no es así. Yo estoy diciendo primero no me puedo vincular… si la misión de la Lotería es seguir haciendo eso (los sorteos de Fenabanca), yo no puedo continuar ahí más allá del tiempo que acordamos”, precisó.

Anteriormente Tabar, había sido ministro de Trabajo y director de Impuestos Internos, expresó que solo si la Lotería rompe sus relaciones con Fenabanca y cumple su rol apegada a la ley, entonces él pudiera quedarse y seguir colaborando en un Consejo de Directores.

Sin embargo, aclaró que no ha propuesto la eliminación de los sorteos de Fenabanca, sino solo la suspensión en un plazo de 30 días de la transmisión que hace la Lotería, para que eso “lo hagan los dueños de esos negocios”.

Tabar se opone rotundamente a que la Lotería siga comercializando los productos y servicios que venden los negocios de Fenabanca.

“La Lotería se ha dedicado a hacer unos sorteos que no son de ella y esa es una actividad en la cual yo, personalmente, me comprometí a estar ahí provisionalmente y se lo prometí al presidente (Luis Abinader), pero bajo esas condiciones yo no sigo un minuto más en esa institución, ¿celebrando sorteos? No, no, no, o se quitan los sorteos o al otro día yo me voy para mi casa”, reveló.

“Tengo cartas de ellos donde dicen que sí, y les he dicho que deben discutirlo con Hacienda. Yo sostengo la idea de que el administrador de la Lotería no debe tomar decisiones que comprometen en cierto modo al Gobierno o al Estado, si no está amparado por un poder y el organismo supremo de la Lotería es Hacienda”, apuntó.

La consagración y los números

De acuerdo al decreto 379-21 oficializó a “Quico” Tabar como administrador oficial, tras ser nombrado como interino o provisional. El escándalo estalló en el sorteo truculento del 1 de mayo, por el que Dicent y otras personas están seriamente acusados de haberlo preparado para enriquecerse ilícitamente. Recibieron medidas de coerción.

El funcionario aseguró que los sorteos que se realizan constituyen un caldo de cultivo para la corrupción. Por tanto, su opinión invariable es que eso debe hacerlo Fenabanca y no la Lotería. Por cierto, informó que Fenabanca está de acuerdo con esa medida, pues los contratos con esa entidad no tienen la debida autorización del Gobierno, y fueron decididos por voluntad personal de pasados administradores.

En esa onda, mencionó el tema de los fracatanes, cuyo contrato también fue rescindido.

“Si el Estado entiende, a través de Hacienda, que la Lotería lo debe operar, lo debe operar, pues eso no requiere numeritos y que, si el no vidente… porque ahí es donde ha estado el problema, si la Lotería no hiciese esa labor, las bancas, los concecionarios, hacen sus sorteos”, expresó.

Números millonarios

Tabar detalló que la Lotería realiza dos sorteos cada día, los cuales implican un costo de 24 a 25 millones de pesos mensuales, y objetó que la Lotería no pueda fiscalizar a los riferos.

En definitiva, según él, la Lotería está “atrapada” pero el Estado no debería seguir permitiendo que sea enajenado parte del patrimonio público, por lo que la institución debe desligarse de todos los sorteos.

“Nosotros ni somos dueños de fracatán, ni somos dueños de las bancas de lotería, ni somos dueños, absolutamente de nada. De lo que el Estado es bueno, es de los impuestos que deben pagar y eso es lo que entiendo que debe ser la función de la Lotería, en coordinación con la Dirección General de Impuestos Internos y con Hacienda, una oficina de fiscalización. Los sorteítos que los haga cada quien”, concluye con firmeza.

 

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