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Por: Ellis Pérez. -En las últimas dos décadas especialmente, el tema de la contaminación ambiental y el daño a la capa de ozono que nos protege, ha ocupado una posi­ción de principalía ante significativos núcleos de científicos, políticos y hasta algunos em­presarios con gran conciencia del tema.

Se ha estado señalando que el planeta no re­sistirá una acumulación de los factores con­taminantes actuales más allá del final de este siglo, es decir del 2100. En la medida que el tiempo ha ido pasando y se constata las condiciones contaminantes, hasta algunos escépticos, aquellos que dicen que la conta­minación creciente se debe al deterioro del mismo planeta y no tanto causada por las actividades de las sociedad humana, han co­menzado a dar credibilidad a que sí somos culpables de lo que ha estado sucediendo.

Por un lado están los intereses creados, tanto de los países productores de petróleo, como por las grandes compañías que tienen capitales enor­mes invertidos y que reciben beneficios con los cuales echarían el mayor pleito con cualquie­ra. Por el otro lado, están los que creen a pies juntillas que las fuentes de energía renovables, en su conjunto, pueden llegar a sustituir el pe­tróleo y sus derivados, ofreciendo a los gran­des inversionistas, incluidos los petroleros, las nuevas oportunidades de seguir produciendo magníficos beneficios sin recibir la culpa de contribuir a la contaminación del planeta. La agencia internacional de energía acaba de hacer un se­ñalamiento sumamente importante, dice que para llegar a la cero emisión de contaminantes tan temprano como el 2050 se impone:

• Que cesen inmediatamente las inversiones en nuevos proyectos de búsqueda de petró­leo y gas natural.

• Que se planifique desde ahora la elimina­ción de los motores de gasolina y diésel y que los automóviles con ese tipo de motores de­ben dejar de venderse al año 2035.

La producción de petróleo para satisfacer el consumo ha estado alrededor de los 100 mi­llones de barriles diarios. Para el 2050 se esperaría que esta baje a 24 millones. Los pro­ductores petroleros irían reduciéndose hasta sobrevivir solo aquellos que tengan el costo mínino de producción. Los empleos a perder­se podrían ser sustituidos por los nuevos em­pleos de las renovables.

Se calcula que en Dominicana, estamos produciendo alrededor de un 16% de toda nuestra energía con las renovables. Debemos prepararnos para agilizar el grado de conver­sión que nos toca.

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