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Por: Rafael Ciprián

Cuando tu estudia la historia de los grandes hombres que transformaron la humanidad, todos tienen algo en común; todos podemos reconocer los aportes, pero también el deseo o interés de las nuevas generaciones de conocer esa figura transformadora, su vida, filosofía, creencias, motivaciones detrás de sus éxitos como figura a imitar. Cuando tú analizas los aportes de los grandes líderes políticos dominicanos el presidente Danilo Medina no está en ese renglón, lo que hace al presidente Medina un individuo promedio en sus ejecutorias como jefe de estado quien pasará al olvido de la historia como un presidente más.

Pero también, los gobiernos de Danilo Medina pueden ser considerados como mediocre, si tu cuantifica los aportes que su administración ha ofrecido, cuando hablamos de la construcción de un Estados eficiente al servicio del pueblo dominicano. Desde mi punto vista el nombre de Danilo Medina está asociado a los delitos de corrupción más escandalosos que ha presenciado la sociedad dominicana desde su fundación, lo cual hace del presidente Danilo Medina como un político corrompidos por omisión.

Cuando tu observa la falta de institucionalidad en todas las dependencias del Estado, eso crea en los dominicanos un sentimiento de impotencia, pero también de pesimismo colectivo. Estamos frente a un gobernante que resolver los grandes desafíos que nación enfrenta en este momento no es parte de agenda como gobernante; conclusión que hasta sus seguidores aceptan con resignación. Un sistema de justicia que solo sirve a los intereses de los miembros del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), haciendo la justicia y el papel de procurador de la república como uno de los peores de la historia democrática de la nación.

Cuando tu analizas los niveles de endeudamiento externo y crecimiento de la deuda pública, pero sobre todo el difícil fiscal años tras años, el cual todos los años su financiamiento se hace a través de préstamos internacionales todos podemos cuestionar las razones detrás del crecimiento económico de 5% anual.

Eso les dices a cualquier que tenga un conocimiento mínimo de economía, llegando a la conclusión que el buen manejo del gasto público no es algo que existe en un gobierno de Danilo Medina, mucho menos le importa las consecuencias negativas a largo plazo en el desarrollo nacional y la poca capacidad de manejo presupuestario para el próximo presidente de la república, cuando tiene que utilizar el 40% de este presupuesto en pago de deuda.

No hablemos del fracaso del sistema eléctrico en el país, con un costo de energía la cual puede considera como las más cara y deficiente en comparación con otras naciones con el mismo nivel desarrollo y crecimiento económico. Si tu suma a eso el desastre que ha significado para todos los contribuyentes el alto costo de la planta de Carbón Punta Catalina con una tecnología del pasado, eso te dice a ti, que la planeación estratégica hacia el futuro, cuando hablamos de energía limpia y protección del medio ambiente es algo que no le importa a Danilo Medina.

Con la inversión de 4% en la educación todavía los estudiantes dominicanos tiene uno de las peores calificaciones en comparación en otras naciones según las Pruebas PISA. Danilo Medina solo concentró su esfuerzo en la construcción de planteles escolares y descuidó los aspectos más importantes como serían un cambio en el tipo de enseñanza que se adapta a las necesidades del mercado laboral nacional que se adapte a los estándares mundiales de enseñanza, pero sobre todo aumentar la calidad de los profesores y material docente utilizado para garantizar una mejor educación.

Durante casi ocho años de gobierno de Danilo Medina, que problema fundamental fue resuelto, cuando hablamos de la seguridad ciudadana? Si busca los datos en el aumento de la criminalidad, percepción de impunidad, jueces corruptos, incremento de la  violencia doméstica o de género, feminicidios, inseguridad ciudadana, desconfianza en la policía nacional, procuraduría de la república  que protege la corrupción,  un interior de policía deficiente, miembros de la Dirección Nacional de Control de Drogas DNCD  protegiendo quienes venden, consumen y distribuyen Drogas y instituciones de estado espiando las llamadas telefónicas de los dominicanas por razones políticas, te dice a ti que Danilo Medina es un presidente mediocre.

Danilo Medina a igual que muchos presidente en América Latina y el Caribe producto de su falta de voluntad política no tiene el coraje de perseguir la corrupción y más cuando estos actos delictivos están siendo perpetrados por miembros del Partido de gobierno. Danilo Medina por ambición política en su necesidad de permanecer en el poder más allá del término de su presidencia, utilizo la justicia no como un mecanismo de prevención, investigación y persecución de la corrupción, más bien como una entidad mafiosa que protege los funcionarios de su gobierno acusados de actos de corrupción durante su mandato presidencial.

Algunos personas dirán que yo estoy exagerando cuando digo que Danilo Medina será recordado como un presidente Mediocre asociado a los peores escándalos de corrupción (sobornos de Odebrecht), pero también un presidente que hizo del silencio una estilo de gobierno que no otro presidente imitará en el futuro. Para ser un buen presidente no se necesita ser un hombre extraordinario lo que se necesita es tener la capacidad de administrar el conocimiento de todo quien le rodea como forma de buscarle solución a los grandes problemas que tiene una nación.

En caso particular de Danilo Medina, quien nunca puso el interés de nación por encima de su enteré y ambición personal, eso le dice a las nuevas generaciones, que ser un hombre promedio en conocimiento y nivel intelectual no es la razón detrás de ser un presidente mediocre. Todo es cuestión de entender que la presidencia no transforma a los hombres o lo hace interesantes, pero los hombres sí pueden transformar la presidencia a través de cambios que transforman la vida de los ciudadanos. Ese fue el gran error de Danilo Medina, el no entender su papel como presidente de la República en un país donde las personas son juzgadas por los aportes que la gente recuerda en el tiempo, no por lo aquellos que escriben la historia producto del culto a la personalidad.

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