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EE.UU.- Con el fin de la política monetaria expansiva, y con una ya palpable contracción de la actividad económica mundial, vuelve al debate económico una preocupación que acaparó titulares en la crisis financiera de 2008: el endeudamiento de los países. Hasta 54 países en vías de desarrollo necesitan un alivio urgente de su deuda, debido a la cascada de crisis globales, de acuerdo con un informe publicado este martes por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Estos Estados, que acumulan el 18% de la población mundial, tienen un riesgo significativo de entrar en bancarrota. No actuar, señalan los expertos de la ONU, “podría tener un coste brutal”.

 

El informe, titulado Avoiding ‘Too Little Too Late’ on International Debt Relief (Evitar ‘Demasiado poco, demasiado tarde’ en el alivio internacional de la deuda) apunta que, de estos 54 países, hasta 19 economías en vías de desarrollo están pagando más de diez puntos porcentuales sobre el bono estadounidense para financiarse, lo que les está expulsando de los mercados de deuda. Los Estados toman prestado dinero de inversores —que pueden ser estatales o privados— a un tipo de interés pactado. Estos prestamistas piden más rentabilidad cuanto mayor es el riesgo de impago. Las economías incluidas en el estudio presentan, en su mayoría, un alto volumen de deuda a elevados tipos de interés.

 

Bonos de países incluidos en el informe, como Sri Lanka —que entró en suspensión de pagos a principios de año— y de Ghana —cuya calificación ha sido devaluada— se pagan a 27 y 43 céntimos por dólar respectivamente. “Cuando los bonos de los mercados emergentes cotizan a 40 centavos por dólar, los acreedores privados se vuelven repentinamente más abiertos a la negociación”, ha señalado George Gray Molina, economista principal del PNUD, en la presentación por videoconferencia del informe. “El ingrediente que falta, en este momento, son las garantías financieras de los principales gobiernos acreedores para cerrar un acuerdo”.

 

Los países más vulnerables

Somalia, el Chad y Santo Tomé y Príncipe encabezan una lista en la que destaca Ucrania y en la que también se encuentra Argentina, asolada desde hace décadas por una crisis endémica de deuda. Más de la mitad están en el África subsahariana y el resto se concentran principalmente en América Latina y en el Caribe. Además, hasta 28 de ellos se hallan entre los 50 Estados más vulnerables del mundo a la crisis climática. El estudio incluye una lista de aquellos que, si bien no están aún en riesgo alto, se encuentran en el límite, como Moldavia o Angola. Gray ha señalado a Pakistán, Sri Lanka y Túnez como tres de las economías que necesitan intervenciones más urgentes.

 

“A pesar de que representan la mitad de la población más pobre del mundo, estos [54] países solo suponen un 3% de la economía mundial”, ha defendido el administrador del PNUD, Achim Steiner. “El alivio de la deuda supondría un pequeño esfuerzo para los países ricos, pero el coste de la inacción es brutal para los más pobres del mundo. No podemos permitirnos repetir el error de proporcionar demasiado poco alivio, y demasiado tarde, en la gestión de la carga de la deuda de las economías en desarrollo”, añade. De acuerdo con el informe, las economías más ricas tienen los recursos para acabar con esta crisis, a la que han contribuido en parte con sus propias políticas monetarias.

 

El documento señala los pobres resultados de anteriores iniciativas para mitigar el endeudamiento soberano y propone que el Marco Común del G-20 para el Tratamiento de la Deuda se centre en varias áreas clave: el análisis de su sostenibilidad, la coordinación de los acreedores estatales, la participación de los privados, y el uso de cláusulas estatales que permitan reducir su peso cuando se producen reveses económicos o, por ejemplo, desastres naturales. Según el administrador del PNUD, “los problemas de deuda que tienen muchos de estos países no son consecuencia de políticas internas irresponsables”. Para Steiner, se trata de una suma de shocks: la pandemia, la inflación ocasionada por la guerra en Ucrania y los cuellos de botella en el comercio, la subida de tipos de interés para paliar el aumento de precios y la crisis climática.

 

Esta semana los ministros de finanzas del G-20 se reunirán en Washington justo antes de las reuniones anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. “Las reuniones se centrarán en las subidas de tipos de interés, pero la conversación debería centrarse en la reestructuración de la deuda”, ha apuntado Gray. El economista ha insistido en que las condiciones son propicias para que acreedores y deudores inicien las conversaciones de reestructuración de la deuda dentro del Marco Común del G-20 y eviten una crisis a largo plazo. “Debemos actuar ahora, antes de que la situación se empeore”, ha concluido Gray.

 

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