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Por: Ruddy L. González. – La vuelta a la ‘normalidad’, apertu­ra económica del país, es necesaria. Hay que reactivar la empresa, el co­mercio, el turismo, la educación, la vida social del país. Lo entiendo y lo comparto. Pero nunca, nunca, supeditado a costa de la salud y la vida de la gente.

Estamos en un rebrote de la pandemia. Las autoridades lo admiten, finalmente, im­poniendo nuevas restricciones en el Gran Santo Domingo, en el Distrito Nacional.

Las aglomeraciones en calles, barrios, pla­zas, bares, discotecas, restaurantes debe ser descontinuada por la gente o contenida por las autoriddades con medidas drásticas, si fuera necesario.

Hay vacunas y siguen llegando. Pero mu­cha gente se ‘resiste’ a vacunarse, mientras las emergencias, las salas de internamiento, de cuidados intensivos de los hospitales se re­vientan con infectados de coronavirus.

No se quiere volver a los choques entre la policía y los violadores del toque de queda en los barrios, por ejemplo, y por ello el des­orden, la desobediencia hacen causa común con la temeridad y las consecuncias.

El doctor José Joaquín Puello, en una con­versación en el programa de radio nos advertía del peligro de un desborde de la pandemia en los dos fines de semana próximos: el Día de las Madres (3- de mayo) y el feriado largo de Cor­pus Chisti (3 de junio), mientras persiste el afán por reabrir las escuelas en medio de un rebrote de la pandemia, que no sabemos aún sus con­secuencias. La oportunidad de vencer la pan­demia se enmarca en: responsabilidad de la gente y la autoridad del Gobierno para que se respeten las medidas de seguridad.

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