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Madrid. – Una nueva investigación indica que ciertas terapias contra el cáncer pueden acelerar el envejecimiento celular, donde los cambios en el ADN de los pacientes pueden contribuir a una mayor inflamación y fatiga, según publican por Wiley en línea en ‘CANCER’, la revista revisada por pares de la Sociedad Americana del Cáncer.

La actividad de los genes suele ajustarse a lo largo de la vida mediante cambios epigenéticos, o modificaciones físicas del ADN que no implican la alteración de la secuencia de ADN subyacente. Algunos individuos pueden experimentar una aceleración epigenética de la edad (AEE) que les hace correr un mayor riesgo de padecer enfermedades relacionadas con la edad que otros individuos de la misma edad cronológica.

Los investigadores examinaron recientemente los cambios de la AEE durante y después del tratamiento del cáncer, y buscaron una posible relación entre estos cambios y la fatiga en pacientes con cáncer de cabeza y cuello.

En el estudio de 133 pacientes con cáncer de cabeza y cuello, la mitad experimentaron fatiga grave en algún momento. La AEE fue más prominente inmediatamente después de la radioterapia, cuando la edad epigenética media se aceleró en 4,9 años.

El aumento de la AEE se asoció con una fatiga elevada, y los pacientes con fatiga severa experimentaron 3,1 años más de AEE que aquellos con poca fatiga. Además, los pacientes con niveles elevados de marcadores de inflamación presentaban aproximadamente 5 años más de AEE, y la inflamación parecía explicar la mayor parte de los efectos de la AEE en la fatiga.

«Nuestros hallazgos se suman al conjunto de pruebas que sugieren que la toxicidad a largo plazo y posiblemente el aumento de la mortalidad de los tratamientos contra el cáncer para los pacientes con cáncer de cabeza y cuello pueden estar relacionados con el aumento de AEE y su asociación con la inflamación –señala el autor principal Canhua Xiao, de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Emory, en Estados Unidos–. Los estudios futuros podrían examinar las vulnerabilidades que pueden explicar la alta AEE sostenida, la fatiga y la inflamación entre los pacientes».

Los autores señalan que las intervenciones para reducir la inflamación, incluso antes del tratamiento del cáncer, podrían beneficiar a los pacientes al desacelerar el proceso de envejecimiento y reducir posteriormente los problemas de salud crónicos relacionados con la edad, como la fatiga.

 

En un editorial adjunto se subraya que la fatiga crónica en los pacientes que reciben tratamiento contra el cáncer no es sólo un síntoma, sino que puede desempeñar un papel importante en la salud de los pacientes.

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