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EE.UU.- El capo, Pablo Escobar, dejó múltiples anécdotas tras su muerte El 2 de diciembre de 1993 a la edad de 44 años. De acuerdo con declaraciones públicas de un coronista colombiano de nombre Juan José Hoyos, un día un taxista le afirmó que había transportado al cantante Héctor Lavoe.

Siempre de acuerdo con las afirmaciones de ese hombre del volante, Lavoe lo paró en una solitaria calle de Colombia, asustado y sin zapatos. El taxista no le creyó y como no tenía dinero, le pidió que probara que él era Héctor Lavoe, así que le dijo que cantara su famoso disco “El Cantante”, cuando Lavoe cantó, el taxista supo que estaban delante del astro de la salsa.

Más tarde el evento fue confirmado por Eddie Montalvo, músico-conguero del artista puertorriqueño. Quien narró que el empresario artístico Larry Landa había firmado un contrato que especificaba que la actividad era hasta las dos de la madrugada para amenizar una fiesta en una residencia de Pablo Escobar.

Exactamente a esa hora, Lavoe pidió a sus músicos que pararan en momento en que un hombre subió a la tarima y le pidió que siguiera cantando bajo amenaza con una pistola en la cabeza. Todos se negaron, razón por la que los capos decidieron encerrarlos en una pequeña habitación.

Lavoe y sus músicos decidieron romper una ventana y huir por ahí. Corrieron hasta llegar a una carretera. Es ahí que Héctor Lavoe terminó en el famoso taxi.

Cuenta la historia que, al día siguiente, todos a salvo y sin daños corporales, recibieron un cheque, sus pasaportes y los instrumentos dejados en la fiesta de los narcos y una disculpa.

 

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