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Por: Víctor Hugo Senise

Los dominicanos debemos sentirnos orgullosos de tener un líder político que se ha entregado en cuerpo y alma para salvar la patria de las garras del mal de un partido indolente que de manera irracional ha quebrado la seguridad pública a través de la corrupción administrativa y el narcoestado.

La agenda de los depredadores de las riquezas del país no contiene límites para seguir saqueando a como dé lugar lo poco que queda de una nación anteriormente rica.

La fecha de caducidad de la vigencia en el poder de los perversos que de manera irregular han permanecido en el poder, acaba de vencer el pasado mayo, aunque el hecho de que la pandemia del coronavirus interrumpió el proceso electoral en el que culminaban los corruptos en el manejo público y que a partir de esa fecha han realizado las más grandes mañas para desviar el proceso que el pueblo ya determinó.

Las bajezas de los que ocupan el gobierno de utilizar los recursos del estado para paliar la crisis de suministros de productos de primera necesidad, gracias a las injustas medidas que han tomado en contra de pobres haciendo creer que la magnitud del virus era catastrófica, cuando en realidad es otra la situación con relación al terrible virus y que mientras ordenaban un toque de queda solo se cumplía para la oposición, mientras ellos aceleraban la campaña utilizando los recursos del estado.

Todos estos elementos llevaron al candidato presidencial de la oposición a tomar la valiente decisión de salir en apoyo a una población manipulada y reprimida arriesgando su salud y hasta su vida por el derecho a representar a los más necesitados.

Ese sacrificio ha sido tan noble que, aunque también arrastra a su distinguida esposa, jamás dejaremos de reconocer que Luis Abinader es un ser humano que nos ha demostrado que “el sacrificio de un líder por su nación es digno de admiración”.

 

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