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Colombia. – El presidente colombiano Iván Duque sostiene que Colombia debe de mantener su relación estratégica con la OTAN y Estados Unidos, en una entrevista en la que defiende la entrada de Suecia, Finlandia y Ucrania en la Alianza.

Faltando menos de un mes para culminar su mandato, Duque, considerado delfín el uribismo, se refiere a la etapa que se abre en Colombia con la asunción de Gustavo Petro, el exguerrillero que en agosto se convertirá en el primer presidente de izquierdas del país, a la violencia y a la política exterior.

Asimismo, se considera que en Colombia debe mantener las relaciones con Washington, «basadas en principios y valores compartidos», y que atraviesan su «punto máximo».

Por tanto, Colombia es el único país latinoamericano socio estratégico de la Alianza y eso «es ya una política de Estado», asegura.

«Si bien no somos miembro pleno, nuestra responsabilidad es acompañar la toma de decisiones de una organización que propone las mejores prácticas en seguridad y defensa», agrega Duque en la entrevista con Efe mantenida en Lisboa, donde asiste a la Conferencia de los Océanos de la ONU.

Apuesta por la entrada en la OTAN de Suecia, Finlandia y Ucrania, «porque ningún país puede cercenar, intimidar o amenazar» a otro por incorporarse a mecanismos multilaterales sobre Seguridad y Defensa y lanza una sugerencia a su sucesor.

«Cuando hay políticas de Estado se deben mantener (…) Y me parece que se debe mantener la relación estratégica con la OTAN».

APOYO A LA OFERTA DE DIÁLOGO DE PETRO

Heredero político del expresidente Álvaro Uribe, Duque ha mantenido un encuentro «cordial» con Gustavo Petro, porque «podemos tener diferencias en muchos temas, pero nos interesa el bienestar de la patria».

Por eso valora la oferta de diálogo lanzada por Petro -«veo con buenos ojos el proceso»- y minimiza las críticas de sectores de la derecha contra Uribe por aceptar.

«En todos lados hay sectores extremistas, pero los extremismos para nada son buenos», apunta. Colombia necesita «la capacidad de disentir tranquilamente e inteligentemente».

Duque ve la victoria de Petro como parte de un «proceso que se venía gestando» y espera que el próximo Gobierno «mantenga ese espíritu de alcanzar una interpretación de las necesidades de todos los colombianos» y mande «señales claras» de que «las libertades económicas y la iniciativa privada van a seguir teniendo gran dinamismo en el país».

Evita hablar del futuro del uribismo y asegura que nunca se ha considerado de «derechas» sino de «extremo centro».

NO HUBO REVOLUCIONARIOS EN COLOMBIA

A las puertas de la transición de poder, Colombia conocerá las conclusiones de la Comisión de la Verdad, producto de tres años de trabajo, con testimonios de miles de personas sobre el conflicto armado.

«Miraremos el reporte, lo leeremos y opinaremos sobre él», apunta Duque. Y advierte: «La verdad no puede tener sesgos, ni ideologías, no puede tener prejuicios».

«En Colombia hemos tenido unas fuerzas legales y del orden que defienden la Constitución y la ley, y hemos tenido terrorismo que ha pretendido acallar y silenciar la voz de un pueblo en democracia», afirma.

«Espero que un enfoque sobre la verdad tenga absolutamente claro que en Colombia nunca han existido revolucionarios, porque un revolucionario no tiene licencia para asesinar», insiste.

«No hay asesinatos de derecha ni de izquierda. Asesinato es asesinato», zanja Duque, que ha cerrado filas en defensa de su mentor político, Uribe, acusado de fraude procesal y soborno.

Uno de los casos más graves de la historia reciente colombiana se produjo precisamente bajo el Gobierno de Uribe, los llamados «falsos positivos», como se conoce el asesinato de civiles que el Ejército hacía pasar como bajas en combate en el conflicto interno del país.

«Toda conducta individual de un miembro de la Fuerza Pública contraria a la constitución y a ley debe ser rechazada y se debe exigir sanciones ejemplarizantes, pero no la generalización, porque ha sido utilizada por unos sectores que han querido manchar la verdad», afirma Duque.

LA VIOLENCIA QUE NO CESA

Tras cuatro años de gestión, Duque dice no estar preocupado por los índices de popularidad que le dan las encuestas -«la popularidad me importa poco»-, y rechaza las críticas por las cifras de violencia durante su mandato: 930 asesinatos de líderes de Derechos Humanos, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).

«En este Gobierno -defiende- la media de la tasa de homicidios va a ser de 25.2 por 100,000 habitantes, la más baja en un periodo presidencial en 40 años».

«Hemos tenido una tendencia a la baja en asesinatos de líderes sociales. ¿Nos debe eso llenar de alegría? No porque no llevamos cuatro años, llevamos muchos años de asesinatos de líderes sociales», admite.

A partir de agosto, Iván Duque escribirá las memorias de sus años en el poder y asesorará en temas ambientales y de migración internacional.

A su sucesor, le recuerda que «uno puede ganar las elecciones con el 50% pero no gobernar con el 50% en contra».

 

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